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jueves, 13 de julio de 2017

Manual de pérdidas - Javier Sachez García



Título: Manual de perdidas
Autor: Javier Sachez García
Publicación: Mercurio, abril de 2017
Página: 243

En Manual de pérdidas se cuenta el último acto bibliófilo de un profesor de Historia jubilado consciente de que va a perder cuanto ha leído por culpa del Alzheimer: un itinerario de gratitud por diversos lugares con destino en todos aquellos que en un momento de su vida le regalaron un libro. El propósito es devolver el objeto, lo que revierte su función primigenia si con el reglado quien da logra que su recuerdo habite en quien lo recibe; con la devolución, el proceso se invierte, ahora el dador pasa a ser quien fue receptor y el recuerdo sigue el mismo trayecto.

Mis impresiones

Javier Sachez García inició su carrera literaria en el año 2003 y desde entonces ha ganado varios premios nacionales en diversos géneros como novela, poesía y relato. Manual de pérdidas, la novela de la que hoy os voy a hablar, ha resultado ganadora del I Premio de Novela Breve “Pancho Guerra”, organizado por el Ayuntamiento de Tirajana.

“Es hermoso el pueblo de Avellaneda. O, al menos, lo era. Ya no será sino un montón de piedras dispersas o acumuladas en dibujos cuadrangulares, restos de sillares y diseminados trocitos de teja, como gran sembrada con prisa. Es hermosa Avellaneda, o, al menos, así lo recuerda esta mañana el viejo Abdón, sentado en su sofá poliédrico, mientras repaso con la mirada sus estanterías de libros antiguos, encuadernados en pergaminos o en ajado cuero español.”

Abdón tiene setenta años y hace ya tiempo que se ha jubilado de su trabajo como profesor de Historia. Desde entonces ha vivido solo encantado de estar rodeado de esos valiosos tesoreros que son sus libros. Comprados o regalados, lo cierto es que ocupan una parte primordial en su vida. Sin embargo cuando comienza a dar signos de pérdida de memoria su mayor preocupación es que nunca más va a poder volver a esas historias que han formado una parte tan importante de su existencia. El diagnostico no tarda en confirmar que sufre Alzheimer y la reacción de Abdón es procurar que sus libros no queden en el olvido. Sabe que sus hijos no tienen espacio para ellos en sus pequeños pisos y decide emprender un viaje junto a su hija Virginia para devolver todos aquellos ejemplares que le han ido regalando. Abdón piensa que es la mejor forma de demostrar su gratitud y a la vez despedirse de esas personas que en algún momento fueron cercanas.

Manual de pérdidas es la historia de una despedida, la de un hombre que es consciente de que le queda poco tiempo de lucidez y necesita despedirse de las personas que han significado algo en su vida pero a la vez es una despedida de la literatura, que ha sido siempre su gran pasión. En su casa atesora primeras ediciones, ejemplares valiosos que adora y que significan mucho para el. Sabe que poco a poco los irá olvidando por la enfermedad implacable y sin retorno que está dominado su mente. En las páginas de este libro iremos descubriendo el presente pero también muchas pinceladas de lo que ha sido su vida.

Abdón recuerda como tuvo que huir de Avellaneda, el pueblo en que nació, cuando tenía solo siete años, como muy pronto se quedó viudo y tuvo que cuidar solo de sus hijos. Como quizás en algunos momentos se equivocó y ahora se da cuenta de que pudo hacer mejor las cosas. Un personaje que quizás entendamos más apegado a la literatura que a las personas. Quizás por eso es complicado empatizar con él, por ese carácter un tanto arisco y solitario. Pero sin duda su comportamiento nos lleva a reflexionar sobre una enseñanza valiosa y es que la literatura es maravillosa pero sin duda lo mejor es dedicarle tiempo a los que están a nuestro alrededor. Abdón ha criado a sus hijos, Benito y Virginia, solo pero sin embargo hay carencias que nunca supo satisfacerles y quizás ellos también se han acostumbrado a esa relación distante y lejana con su padre. Pero la enfermedad hará que Abdón intente resarcir de alguna manera esas cosa que nunca les pudo dar y será su hija Virginia quien se entregue a él por completo. No nos planteamos las cosas hasta que no las vemos peligrar, hasta que no sentimos que hay una cuenta atrás para perderlas.

Y en este caso la amenaza tiene un nombre que es Alzheimer, una enfermedad en la que el afectado va perdiendo sus recuerdos progresivamente. Así en la novela vemos como la enfermedad va ganando terreno al protagonista y como él mismo es consciente de ello. Primero son pequeños olvidos, achacables incluso a la edad, luego se convierten en personas que son pueden desempeñar una vida de forma independiente. Como lectores nos podemos hacer una idea del sufrimiento del personaje, de lo que va pasando por su mente con ese deterioro progresivo.

Manual de pérdidas tiene un destacado aspecto metaliterario. La pasión de Abdón por los libros, que a la  vez le ha servido como un refugio para los reveses que se le han presentado en su vida, nos muestra esa emoción y amor de un bibliófilo por los libros. Nos vamos a encontrar multitud de referencias a libros como Tiempo de silencio, La montaña mágica, Cartas marruecas o Guzmán de Alfarache entre muchas obras destacadas y consagradas. Pero además me ha dado la impresión de que el protagonista solo puede rememorar su vida a través de los libros y la literatura. Es una idea encantadora. Para todos los que tenemos la costumbre de tener siempre un libro entre las manos inevitablemente relacionamos ciertos hechos o etapas de nuestra vida con ese libro que nos ha acompañado. Sin embargo a la vez también me ha dado un poco de pena ver que aparte de la literatura el personaje no parece haber vivido grandes cosas.

Un aspecto que me ha gustado mucho de la novela es la forma de narrar que tiene el autor. Creo que tiene un estilo propio a la hora de construir las frases (muy cuidado, pulcro y elegante), la forma en que intercala presente y pasado, la forma en que realiza la elipsis de tiempo sin que el lector tenga la sensación de que se pierde nada. La novela, narrada en una voz en tercera persona, tiene una estructura muy organizada que sigue la clásica estructura de introducción, nudo y desenlace. Manual de pérdidas es una novela que se lee con gusto, que resulta fluida y que en ciertos momentos resulta emotiva.

Conclusión

Manual de pérdidas ha sido una novela que me ha gustado leer, que en algún momento me ha resultado dura y que me ha hecho reflexionar. Una novela que nos habla de libros, de vida y de cómo hay que aprovechar el presente porque no sabemos qué pasará en el futuro.